miércoles, 28 de junio de 2017

Extraño no sentirme extraño

Ha pasado casi un año y hoy vuelvo de visita a mi celda, a nuestra celda; a este sitio que fue mi refugio durante tanto tiempo y de repente dejó de serlo. Pero aquí estoy de nuevo. Sin saber cómo ni porqué, pero aquí estoy ahora... y me siento extraño.
Ha sido un año de ausencia, pasando desde el asalto a los cielos a verme arrojado a un infierno del que, por suerte, conseguí salir a pesar de mi empeño por no hacerlo; por eso aquí estoy.ahora.. y me siento extraño.
Y un año después sigo siendo igual, pero no soy el mismo. Cómo voy a serlo si aquel SeMaRo murió y sobrevivió Sergio. Y mi sitio está fuera, no aquí dentro, pero aquí estoy ahora... y me siento extraño...
Extraño de estar viviendo lo que nunca había soñado, 
pues cuando la Parca me rechazó 
perdí el miedo al rechazo, 
y ahora soy el que soy, temiendo de ser aceptado.

Y ese miedo a la aceptación es el que me ha hecho volver a esta celda, mi celda, porque aquí siempre tendré un lugar donde desnudar mi alma, aunque me sienta extraño como me siento ahora; extrañando aquellas noches en las que no me sentía extraño.


lunes, 11 de julio de 2016

La decisión de Cronos

Y Cronos dictará sentencia. Tal vez necesite los consejos de Distancia pero finalmente tomará su decisión, como ha hecho siempre. ¿Se podrán recuperar tres años en una semana? ¿Necesitaremos cuatro días, o más, separados par volver a planificar un futuro en el que construir castillos en la arena? Tiempo, siempre el Tiempo...

Y el tiempo pasa y todo sigue igual: la celda es la misma y la distancia se mantiene, aunque cada vez parece más insalvable; los sentimientos permanecen y el corazón sigue latiendo. Estoy vivo, me siento vivo y quiero seguir así. No quiero volver a la medicación "tranquilizante", ni a las terapias de grupo, ni a los electroshocks, ni a la celda de castigo. Quiero sentir lo que siento y compartir mi locura, más Bendita que nunca, con todos vosotros. Y también quiero aprender a encontrar mi sitio: tan cerca de ella y a la vez en un mundo tan distinto.

jueves, 23 de junio de 2016

El Loco ciego y la Poetisa de Luz: capítulo 4

Sigo viviendo cada minuto de este sueño como si fuera el último porque probablemente así sea.
Mañana serán las últimas horas de campaña, el sábado jornada de reflexión y el domingo día de expectación y posible noche de celebración por los resultados. El lunes pondremos punto final a este periodo electoral y el martes despertaremos de este sueño para afrontar la dura realidad.
Y luego el verano, el calor, la distancia, el olvido... Y la dulce tortura de volver a esta celda para recordar que durante 4 semanas tuve el privilegio de poder conocerla y de aprender cada segundo que estuve a su lado. Y me esforzaré, me esforzaré cada día por ser este SeMaRo, un SeMaRo totalmente distinto al que fui antes de conocerla. Ya no volveré a buscar refugio en la Oscuridad de la celda de castigo si no que saldré en busca del Sol, de la Luna, del mar y de las estrellas y gritaré hasta quedarme sin voz: ¡¡¡VELAS AL VIENTO!!!
Y nunca más comeré cerezas porque nunca las podré disfrutar como ella.
Y me dormiré cada noche abrazado a Poesía y la buscaré en mis sueños. Tal vez Morfeo me reúna con la Poetisa y no vuelva a tener pesadillas nunca más. Y en el País de los Dulces Sueños la cuidaré, la estrecharé entre mis brazos y la besaré. Y seguramente me despierte con dolor intenso en la mejilla pues incluso en aquel mundo onírico, ella se rebele para darme un guantazo. Qué le voy a hacer, me está enseñando a palos...
Y la amaré, la amaré con la misma intensidad que la amo ahora pero ya no será necesario que ninguno de los dos disimule lo contrario para no hacernos daño.

sábado, 4 de junio de 2016

HOY APRENDÍ A LLORAR SIN MIEDO

Hoy aprendí a llorar de nuevo.  Aprendí a llorar de emociones y sentimientos; de esperanzas y deseos.
Hoy aprendí a llorar de nuevo. A llorar por vidas que merecen respeto... y dignidad... y derechos. Derechos que les son negados y que sí "disfrutan" los refrescos.
Hoy aprendí a llorar de nuevo. A llorar por sueños truncados por un mundo de pesadilla. A llorar por aquellos que no llegarán a la orilla. A llorar por tanta sangre derramada sin sentido. A llorar por un Mundo que se muere malherido.

Y también aprendí a llorar sin miedo. Sin miedo a que me vieran derramar lágrimas sentidas. Sin miedo de temblar por un alma dolorida.
Aprendí a llorar sin miedo a la miradas indiscretas que me lanzan de reojo con  sus sonrisas burlescas.
Aprendí a llorar sin miedo a lo que piense la gente.
Aprendí a llorar sin miedo, a llorar valientemente.

Y lloré y lloré sin miedo. Lloré tanto que hasta Eolo se apiadó de mí y me obsequió con unas nubes de fina lluvia para enjugar mis lágrimas y entremezclarlas con la tempesta. Y en silencio le di les gracias mientras gritaba...                                                                                           ¡¡¡VELAS AL VIENTO!!!

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viernes, 3 de junio de 2016

El Loco ciego y la Poetisa de Luz: capítulo 3

Ayer tuve la gran suerte y el inmenso privilegio de poder pasar la mañana acompañando a la Poetisa en su lucha incesante por sacar a adelante su libro ofreciéndolo en la calle por 10€ ya que ninguna editorial quiere publicarselo. Lamentablemente no nos hicieron mucho caso y eso me dio la oportunidad de conversar con ella (por llamarlo de algún modo ya que mis palabras se atragantaban en mi boca y salían precipitadas en un hilillo de voz apenas perceptible) y así intentar conocernos un poco más.
La Fortuna quiso hacerme un regalo a última hora y cuando estábamos a punto de despedirnos un par de señoras se acercaron para adquirir su libro; una de ellas le propinó un beso en la mejilla tan espontáneo y sincero y que transmitía tanta admiración, empatía y respeto que Felicidad y Alegría acudieron para multiplicar hasta el infinito la Luz de la Poetisa. La gratitud de su sonrisa era tan intensa que su Luz dejó en evidencia al mismísimo Lorenzo que tanto se había esforzado para ofrecernos una explendida  mañana y que en ese momento pareció comprender su derrota aceptando que no podía competir con semejante Belleza. Y como digo yo fui el privilegiado que pudo disfrutarlo en primera fila. Pero a la vez, y esto me avergüenza reconocerlo pero no vengo a esta celda para esconder nada, por una fracción de segundo me sentí desdichado por no haber sido el sábado tan espontáneo como esa señora y haberle dado ese abrazo que tantas ganas tenía de darle (y que todavía sigo teniendo pues a día de hoy todavía no me he atrevido a darle porque me falta esa espontaneidad). Aun así espero que esa señora se sintiera tan afortunada como yo y pudiera ver su Luz y ojalá esos versos adquiridos de esa manera tan magnífica le aporten tanto como me están aportando a mi.
Pero eso ya lo dejo para otra entrada que ahora tengo terapia....
                                                             
                                                                                  Continuará....

miércoles, 1 de junio de 2016

El Loco ciego y la Poetisa de Luz: capitulo 2

Impotente, sin poder cruzar aquel semáforo en rojo observaba desconsolado como aquel ser de luz se alejaba de mi vida en su silla de ruedas. El semáforo cambió demasiado tarde y cuando crucé los dos cruces ella se había perdido en aquel laberinto de calles repletas de gente. Yo no me podía creer que nadie la hubiese parado. Era imposible que de toda la gente que había yo fuese el único que se hubiera dado cuenta de que aquella chica era especial, pero no por su diversidad funcional, si no por aquella luz que desprendía y que emanaba tan intensamente en su sonrisa, en sus palabras, en sus gestos y de manera muy especial en su mirada, una mirada de ojos "desconectados" que no le permiten ver el físico de las personas a quien va dirigida pero que sin duda alcanza el alma de quien la recibe. Y es que el Universo a veces tiene estas paradojas: crea seres tan luminosos que ni sus propios ojos pueden aguantar tanta Luz. Sí, ella es ciega, le falta el sentido de la vista y sin embargo observa mejor que nadie a una sociedad que teniendo los cinco sentidos prefiere apartar la mirada y no ver a personas como ella. Y yo me pregunto: ¿cómo puede ser eso? ¿quién es el loco?
Con una profunda tristeza por haberla perdido otra vez llegué a mi casa y me derrumbé llorando. Derramé lágrimas de impotencia, de incredulidad, de rabia, de melancolía, de tristeza, de alegría, de frustración, de agradecimiento, de... tantas y tantos emociones y sentimientos que habían permanecido encerrados en mi corazón durante tanto tiempo que tardé un buen rato en vaciarme del todo. Cuando mi corazón y mi espíritu recobraron la calma enchufé el ordenador con la idea de distraerme y no hacer caso de un partido de final de Champions del que estaba casi todo el país pendiente y que a mi me importaba... nada.
Fue en ese momento cuando el Destino decidió lanzarme el último cebo: sin saber cómo ni porqué en la página principal de Youtube aparecía recomendado un vídeo del discurso que aquel ser luminoso había pronunciado horas antes. Y lo más importante de todo: en la descripción del vídeo aparecía su nombre. Y yo piqué, vaya si piqué; me tragué el anzuelo con tanta ansia que me ha salido un piercing en el ombligo. De inmediato me puse a buscarla por las redes sociales y cuando la encontré me puse en contacto con ella dispuesto a no dejar pasar esa nueva oportunidad que el Destino me ofrecía. De hecho puse tanto ímpetu que los mensajes que le escribí parecían anónimos de un loco peligroso, pero ella como buen ser de Luz que es supo apreciar que mi Locura no es peligrosa.
Ayer por la tarde quedamos para conocernos. Bueno no fue exactamente así si no que ambos acudimos a otra reunión sabiendo que el otro iba a estar allí y esta vez sí que no dejé pasar la oportunidad para presentarme pero estaba tan nervioso que si no hice el ridículo se pareció demasiado. De hecho solo recuerdo haber estado tan nervioso una vez en mi vida. Aquella vez llevaba 6 meses saliendo con mi primera novia y le había comprado media docena de rosas como regalo. Me dirigía todo orgulloso a su casa con el ramo en la mano cuando al girar una esquina me encuentro a su hermana con sus padres y abuela a los cuales yo no conocía. Fue tal el shock que empecé a temblar y apenas pude pronunciar palabra. Pero claro aquella vez yo tenía 16 años. Ahora con 34 pude controlar el temblor pero las palabras seguían quedándose mudas en mi boca. Aun así conseguimos mantener una breve conversación antes de que empezara la reunión y por fin rompimos el hielo.


Hoy sigo con esa sonrisa y por eso he decidido volver a esta celda para compartirla con tod@s vosotr@s. Por cierto ella es poetisa y ofrece sus versos todos los jueves por la mañana al lado de la Plaza de Toros de Valencia. Si pasáis por allí y no esquiváis la mirada acercaros, saludadla y comprobaréis que no estoy tan loco. Por cierto, si a su lado veis a un mozo guapetón y bien parecido que parece una estatua de lo callado que está también podéis acercarse y darme un abrazo.

                                             ¿Continuará?... Espero que sí

El Loco ciego y la Poetisa de Luz: capitulo 1º

Tras un tiempo en libertad conviviendo en el mundo real, fingiendo querer reinsertarme a una sociedad que dice ser normal pero a la que yo considero que está peor que mis compañeros de manicomio; hoy regreso a esta, nuestra celda, feliz de volver a compartir mi locura con vosotr@s pero a la vez triste y desolado porque durante estos últimos días he sido consciente más que nunca de qué debería ser esa sociedad quien estuviera encerrada en un manicomio y no yo.
Esta sensación comenzó el sábado por la mañana, el típico día preveraniego: soleado y con ese "caloret faller" que diría aquella que sí que tiene que estar encerrada... pero en la cárcel. Retrocedamos juntos hasta esa mañana soleada de sábado...
Ahí estaba yo debatiéndome entre irme un rato a la playa a ver si encontraba a algún loco que estuviera de permiso, o acercarme al río a una reunión con gente totalmente desconocida. De no haber hecho tan buen día seguramente habría ido a la playa pero como hacía un día excelente decidí acercarme al río. Algun@ de vosotr@s pensará que ese razonamiento carece de toda lógica y seguramente tengáis toda la razón, pero así soy yo. El caso es que a las doce de la mañana, con una temperatura superior a los 30 grados me planté en el cauce del río, debajo de un puente que por lo menos nos proporcionaba una buena sombra a los allí reunidos, dispuesto a escuchar a esas personas. La verdad es que no eramos demasiados y yo estaba más ocupado en intentar pasar desapercibido al final del grupo que en fijarme en quienes lo conformaban, sin darme cuenta de que en ese momento el ciego era yo.
De repente se hizo el silencio y una chica de la primera fila tomó la palabra. En ese momento mi cuerpo y mi alma temblaron de arriba a abajo y una mezcla de sentimientos de todo tipo comenzaron a emanar por todos los poros de mi piel, que por cierto estaba en piel de gallina (y no, no era sudor).
Al mediodía me fui a casa con una sonrisa dibujada en un rostro que desde hacía tiempo parecía haber perdido la capacidad de sonreír.
Esa misma tarde acudí a una manifestación idéntica a otras tantas que anteriormente había ignorado como hace la mayoría de esa sociedad a la que, hasta ese momento, pretendía reinsertarme. Estaba convencido de que la chica estaría allí y en efecto así era. Empujada por su padre (esta chica tiene diversidad funcional que le impide caminar) realizó todo el trayecto sujetando una pancarta y yo a su lado, apenas a unos centímetros tan insignificantes como para evitar que mi corazón pudiera absorber gran parte de la vitalidad que desprendía, y a la vez tan insalvables para que mi locura y mi timidez me impidieran acercarme a ella para presentarme. Y de esa manera tan "surrealista" llegamos al final del recorrido. En ese momento la chica y su padre se separaron del grupo y se dirigieron al principio de la concentración para que ella pudiera leer un manifiesto. Yo disimuladamente también me fui separando para colocarme enfrente de ella y escuchar con atención lo que iba a decir.
Cuando terminó su discurso yo me quedé totalmente conmocionado luchando como un Titán para contener unas lágrimas que acudían a mis ojos para escapar en torrente de la prisión de mi corazón. Tal fue el esfuerzo que para cuando conseguí serenarme y reunir el valor suficiente para acercarme y pedirle un abrazo, ella y su grupo ya se habían marchado. Durante un buen rato anduve buscándola entre la multitud que todavía quedaba pero sin éxito, así que decidí regresar a mi casa por un camino más largo del habitual para serenarme y aceptar que había tenido la suerte de cruzarme con uno de esos seres de luz a los que en ocasiones se refiere Iker Jimenez y que por culpa de mi timidez había dejado pasar la oportunidad de conocerla.Y mientras trataba de consolarme repitiendome una y otra vez que seguramente coincidiríamos en otra ocasión, el Destino se preparaba para hacerme otro guiño cruel. Unos metros más alante pude distinguir a un grupo de personas despidiéndose y entre ellas estaba ese ser luminoso en silla de ruedas. Pero como he dicho el guiño fue cruel porque aunque corrí para alcanzarla dos semáforos en rojo se interpusieron en mi camino y ella se perdió en un laberinto de calles. Sin embargo el Destino todavía tenía algo reservado para mi.
                                                                                         Continúa....